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El proceso

Para Asier

Un director de cine me decía no hace mucho tiempo que todo el esfuerzo que emplea en levantar un proyecto cinematográfico se ve recompesado con la experiencia del rodaje. Me contaba que era una especie de adicción. La idea de convertir en realidad unas líneas escritas en un guión y darlas vida es algo tan intenso y gratificante que merece la pena cualquier esfuerzo que se haga.

Ese proceso de transformación, de trabajo de orfebrería en el que miles de piezas tienen que encajar para que una historia funcione es tan complejo y, en el caso del cine, necesita de tanta gente que se vuelve apasionante tanto por el vértigo que produce como por el reto que supone afrontar su realización. Al final del mismo, no solo se ha transformado la creación en sí misma sino que el creador, el cineasta en este caso, también es diferente.

Miles de líneas se han escrito ya sobre el proceso creativo pero llega a este espacio porque le he intentado buscar las cosquillas durante estos días. Varios relatos y artículos me han rondado la cabeza durante este mes y me han exigido dar lo mejor de mi yo creativo. Ya descansado, echo la vista atrás y me doy cuenta de que, pese agotador y frustrante a veces, el proceso creativo es, como decía mi amigo cineasta, adictivo. Continue reading