El efecto Athletic

Aduriz y San José han entrado en la lista de Del Bosque para la Eurocopa y Williams en la de los meritorios. Llorente y Javi Martínez se han quedado fuera. Suena ventajista y a periodismo de bufanda, lo sé, pero esta reflexión quiere ir un poco más allá.

El Athletic, más allá de la bufanda, insisto, es un club especial pero que el fútbol moderno le ha otorgado un espacio parecido al de la Galia de Uderzo y Goscinny, donde incluso la vida cotidiana de la liga se convierte en un Goliath al que batir diariamente. Y en esa batalla diaria se nos olvidan algunas cosas.

Normalmente vemos la trayectoria de los jugadores como algo individual y aislado. Como si fueran atletas donde su preparación personal fuera lo fundamental. Y desde luego es importante pero en el caso de los futbolistas no lo es todo. El entorno, el campeonato en el que juegan, sus circunstancias personales y, también, dónde juegan.

Aduriz ha entrado en la lista por aclamación. A golpe de autoridad. No sólo los goles sino esa sensación de jugador grande, que cambia partidos, liderando al Athletic, le ha hecho estar en esa lista.

Llorente eclosionó como un jugador poderoso y desequilibrante en un Athletic cada vez más en forma. Y de ahí a la selección. Algo parecido a Javi Martínez, que entró en la Roja como un vendaval lleno de buen fútbol, clase y desparpajo. Williams va por el mismo camino y San José, estando en una posición menos lucida en el campo siempre parece hacerse un hueco. Y si vemos otras selecciones, Amorebieta fue por el mismo camino y con Laporte poco hay que añadir.

Y da la sensación, sin embargo, que el Athletic funciona como uno de esos equipos sparring que sirven para foguearse y una vez que el jugador está maduro se va a equipos « de verdad ». Pues igual es el momento de ver la historia desde otro punto de vista. Igual el Athletic tiene la culpa. Igual el protagonismo que otorga a los jugadores, por convicción y por necesidad, hace que tengan que dar un paso adelante en juego, en personalidad y en autoridad. Y eso les hacer ser diferentes y mejores. Y sólo se sobresale si eres el mejor o diferente. Las circunstancias tan especiales que rodean la vida del Athletic desde un tiempo a esta parte se ven como un lastre, con orgullo pero como un lastre, cuando los datos nos dicen que ese caldo de cultivo hace que jugadores con talento se transformen en jugadores diferentes. En otros clubes, el prestigio puede ser mayor, las opciones de ganar más, dinero y títulos, es cuantitativamente mayor, pero los galones se diluyen y la competencia es feroz. Quizás es el momento de pensar que el Athletic ya no es el medio sino el fin para ser un futbolista imprescindible, si es que eso existe.

Artículo publicado en El Desmarque Bizkaia.

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