Regreso al futuro (político)

El escenario de nuevas elecciones parece inevitable salvo por el pequeño detalle de que ningún partido tiene el más mínimo interés en llegar, otra vez, a las urnas. Entonces, si nadie quiere elecciones, ¿por qué no se ve ninguna luz al final de túnel? ¿O sí?

delorean

Vamos a coger el Delorean y viajemos otra vez al futuro.

Tras la espantada de Pablo Iglesias en la reunión a tres con PSOE y Ciudadanos el análisis fue que la formación morada ya estaba pensando en nuevas elecciones. Unos comicios que, salvo al principio de las negociaciones, nunca ha deseado. ¿Por qué prepararía una estrategia electoral cuando aún queda tiempo para seguir hablando? ¿Por qué no pensar que Podemos está preparando un último movimiento, a su manera, para habilitar un pacto de investidura? Veamos.

La consulta que ha previsto Podemos a sus bases del 14 a 16 de abril, puede tener dos soluciones. Si la opción mayoritaria es la de facilitar el pacto suscrito por socialistas y ciudadanos, el desbloqueo sería inmediato. Podemos se abstendría obligado y facilitaría una investidura de Pedro Sánchez. Y si la opción principal es la de continuar buscando un pacto a la valenciana, Podemos daría por avalada su gestión pero además estaría legitimado para dar un siguiente paso. Sí, pero ¿Cuál?

El Rey iniciará una nueva ronda de conversaciones los días 25 y 26 de abril. Todos los análisis que llevo leídos, y son unos cuantos, aseguran que estas conversaciones servirán para constatar la parrilla de salida de unas nuevas elecciones. Abramos el condensador de fluzo al máximo y hagamos estas preguntas :

¿Y si Pablo Iglesias asegura al Rey que se ve con la capacidad de generar apoyos suficientes para desbloquear la situación y conseguir un pacto de investidura?

No sería la primera vez que Podemos da un golpe de efecto. La formación morada es amiga, recordemos la sonrisa del Destino, de estos requiebros y Pablo Iglesias tiene valentía y ego suficiente para eso y mucho más. Sería, además, la única manera de llevar la iniciativa en la negociación y de desactivar el pacto rojinaranja que ha dominado la segunda parte de las negociaciones por la investidura. Esto encajaría con la idea reflejada en campaña de los morados por las que siempre que el Psoe lleva la iniciativa acaba por caerse hacia la derecha.

¿Y si el Rey se niega?

No hay mucho que perder. Las elecciones están a punto de caramelo y, además, Podemos tan sólo tiene 300 mil votos menos que el PSOE, con lo que el argumento de la ilegitimidad estaría desactivado. Además, el propio hecho de realizar una nueva ronda demuestra las ganas de la Corona por apurar todas las posibilidades.

¿Pablo Iglesias, presidente?

Podemos sabe que la figura de su líder genera rechazo en los socialistas a la hora de llegar a un acuerdo por lo que imponerla sería un suicidio.

¿Entonces, cómo se desbloquea la situación?

No sería difícil pactar un acuerdo de investidura con Pablo Iglesias a la cabeza en base a un programa básico de emergencia social, mientras que para para el gobierno Podemos podría retomar la idea de la figura independiente y de consenso para ocupar la presidencia. Un figura de consenso, probablemente de pasado socialista desactivaría los recelos del PSOE que ya pusieron buena cara al respecto, y quizás de los de Ciudadanos. Así, se presentaría como un gobierno de cambio y una legislatura de transición.

¿Y los nacionalistas?

Podemos nunca ha renunciado a hablar y negociar con los nacionalistas para buscar su abstención. Esto suponía una línea roja que los socialistas se autoimpusieron y ya no existiría con Podemos a la cabeza del proceso.

¿Y Pedro Sánchez?

Unas nuevas elecciones podrían hacer peligrar el liderazgo de Pedro Sánchez mientras que una reactivacion de las negociaciones por parte de Podemos le darían una vida extra. Él ha dicho, por activa y por pasiva, que él ha hecho todo lo posible pero que sigue con la mano tendida. Se presentaría, además, ante sus bases como el líder que trajo el cambio sin traicionar las líneas rojas presentadas por los barones del partido al inicio de las negociaciones.

¿Y Albert Rivera?

Tras el protagonismo ejercido en el pasado sólo le queda un camino : podría presionar al PP para que Rajoy se retirara y así poder favorecer una gran coalición con otra figura de consenso, esta vez de derechas, que el PSOE más conservador podría ver con buenos ojos.

¿Y Mariano Rajoy?

Si hay alguien a quien unas nuevas elecciones no le hacen demasiado daño es a él. Ese tancredismo político puede culminar con unos nuevos comicios y Rajoy se presentaría como la opción más razonable ante el « lío » montado por los « nuevos ». Sin embargo, si la opción de Podemos comienza a cuajar, Rajoy podría ser presionado para que se eche a un lado y dejar paso a una gran coalición sin él.

El condensador de fluzo afloja y el Delorean se detiene en plena carrera de San Jerónimo. Las elecciones, son, incluso después de este viaje, la opción más razonable pero, hace tiempo que lo razonable ha dejado de tener buena prensa.

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